COMPARTIENDO INSTANTES
Esta sección está creada para compartir Instantes, deja tu comentario, link, imagen o información acerca de cualquier tema en relación con la fotografía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
tete alejandre
El viaje no es el fin, sino el medio para cazar INSTANTES.
El instante está
siempre ahí, en la calle, al lado de tu objetivo... pero es especialmente
sensible a aparecer en los momentos en los que despertamos a los sentidos, a lo
cotidiano, en esos momentos en los que vemos más allá de lo que solemos
observar.
La catársis se produce en el instante en que atrapamos lo que nunca
observamos.
Con el proyecto Fuga de Color, inicio una nueva línea de creación e investigación fotográfica utilizando para ello todas las posibilidades del color. Habitualmente me movía en parámetros de fotografía en blanco y negro y reinterpretación de la fotografía clásica. En este nuevo proyecto, mantengo la línea de “Street photography” indagando más allá de los límites de la fotografía y descubriendo una amplia gama cromática.
Fuga de Color explora los límites estéticos y conceptuales de la fotografía para lograr una nueva imagen gráfica, renovada, de alto contenido plástico.
Con Fuga de Color la creación se multiplica a partir de las fugas, del límite físico de la fotografía. No hay nada inventado, nada añadido, las fugas continúan los códigos de color y forma a partir de la matriz original fotográfica.
Seis de las obras que componen el proyecto Fuga de Color han recibido premios y menciones en distintos Certámenes y Concursos nacionales durante el último año y han sido expuestas en Madrid, Lisboa, Cáceres, Badajoz, Toledo y Mérida.
Os invito a visitarla en mi blog...
Igual la imagen viva. El que mira la foto –como esa chica abajo, en la esquina, tomada al asalto en su paseo- no es sujeto, es objeto: la imagen se realiza en el que mira, lo suspende en un tiempo liberado del tiempo y lo devuelve luego, un poco sin consciencia, al ruido de las cosas. Qué fuerza tienes tú, amplia falda de un cuerpo sin cabeza, sin brazos, reflejo de reflejos de casas y ventanas, qué fuerza tienes tú para sacarme así, de mí, sin mi permiso.
Moma fama museo Marilyn mira
qué boca
en medio de este medio
de ciudad
tan gris
y tan cuadrado.
Esta lengua este guiño este cuello
los muestro para ti
sentado siempre ahí
vendiendo qué
frente a tu mesa.
Si quieres verme aún más de cerca
ven (fui de carne
también): sigue
la flecha.
Yo que tú no entraría.
Es falsa su aparente indiferencia.
El tacón el talón duele
ese clavo.
Así que siempre esperan
la venganza. Lo que brilla en sus labios
no es la perfección
ni la elegancia: es el caldo
caliente
del último festín.
Pon un pie en su terreno:
verás toda la furia lanzarse
sobre ti: la gran voracidad: ni huella
del discreto paseante.
Aquélla, la desnuda, la fría sin cabeza...
Yo que tú, casi, tú, casi no miraría
mucho tiempo.
Uno dos tres cuatro. Cómo osas pasar, pequeña, delante de mi boca. No necesito ojos para verte. Puedo olerte. Alguien mira, enfrente, lo que va a suceder. Suelto
mi dedo.
Frente frente frente. Perfil y frente y frente. Y foto y vida y foto. Quién antes, quién después. Estás aquí. Nueve. Nueve veces. Nueve. Pero dónde estás tú, que no me miras. Pero ese ojo sí, ese ojo a ras de su corbata y su chaqueta, donde empieza el estómago, ve mucho más allá que todos juntos. Hasta dónde ese ojo. ¿Eres sólo un papel nueve veces pegado?
Qué ausentes de su sombra.
Periódico señor mujer
con libro. ¿Todo ha de ser el sol
y hacia adelante? ¿Alimento
y calor y descanso y de nuevo
y de nuevo
hacia delante?
Oblicuo es, y múltiple,
el cuerpo de la sombra.
Si te vuelves verás
qué otros tús dibujas.
Cómo eres,
también,
otras presencias.
Lo más vivo está arriba, entre las nubes, en la movilidad: la luz y el agua. ¿Qué haces tú parada, abajo, entre lo muerto?
Qué extraña la jugada del reflejo: nos ven sin que veamos que nos vemos, nos ven sin que veamos que nos ven. El brillo de un camión es un temblor difuso del azogue. La nitidez traidora del retrovisor. Y un ojo allí, dispuesto a dar detalle del instante. Capricho del capricho del instante.
Qué muda
simetría. En el reloj las cinco
y cinco. El mismo frío aquieta
las cosas de la barra.
Qué frío está el café.
Qué frío.
Hace casi dos horas
que repaso una a una
las botellas
las tazas
las líneas paralelas
de los platos.
Son ellas, esas cosas,
su presencia de imán,
las que me atan aún
a esta mesa vacía.
Es la luz sobre ellas.
Cuando caiga la tarde y ya
nada reflejen
dejaré de esperarte.
Saldré, para siempre y por fin,
de este mudo café de la fotografía.
La plenitud del signo, hermoso de por sí. Exento. Puro. Flotando sobre el mundo de los hombres –hermosos de por sí, ausentes de sí mismos, de lo otro-. Signos: montaña y casa y barco y cruz y niños sobre un puente, no sé qué me decís. De ahí vuestra belleza.
Y una cifra al revés,
venida de otro mundo.
Desde la calle una ventana siempre es una puerta. Una puerta hacia dentro. Adentro de otras vidas. Vidas de quién, de quiénes, distintos, suponemos, de nosotros. La escalera nos llama: un, dos, tres, cuatro: cuatro pisos, cuatro puertas, cuatro signos. Cuatro por cuatro por cuatro. Son tantos los viajes sentada aquí, enfrente de esta luz que se repite –cuatro por cuatro por cuatro- haciendo ¿realidad? ese edificio.
La sabia negligencia del azar.
Qué puede más
el muro
las palomas
el trazo
de las letras.
O lo que dice el cielo.
Un cielo silencioso
que no calla.
No es un anuncio de Martini, aunque podría serlo. Hvar es Croacia, es dalmacia pura, es color pero en su esencia quisiera ser blanco y negro, como su raza dálmata.